21 de abril de 2012


Huyo de lo establecido con la inconstancia de mis pasos. Sin temor ni temblor.
Saboreo la viveza del contexto.

Regreso a la tarde de tus miradas,
a la noche de delicadezas y sonrisas,
a los despertares del insomnio,
a las miradas indescriptibles, indecibles, innombrables,
a los gritos del silencio,
a la explosión de mi pecho.
Vuelvo.
Vuelvo al punto del aleteo,
del mar y la arena,
de la lluvia encharcada,
de los abrazos inciertos.
Vuelvo.
Pero sólo si está escrito en tu palabra.