15 de octubre de 2012

Nada excepto la muerte para salvarnos de la muerte.


Toda persona tiene una muerte,
su propia muerte,
esperándola.
La perteneciente se mantuvo adherida al color de su recuerdo,
mientras mordía algo en alguien:
infructífero,
desgarrador,
anhelante
e insaciable.
La exploración me llevó a nada,
a nadie,
huyendo de aquellas que satisfacían mis limitaciones,
a querer más que eso
y a la vez nada.
Ignoro mi pretensión,
pero ya es tarde
para quererme.

2 comentarios:

Juan Antonio dijo...

Determinismo?

Juan Antonio dijo...

Tengo la impresión de conocerte de algo. Soy abominablemente despistado.