3 de junio de 2012

Se acabó lo que sed daba.


Me mantuve recorriendo un camino forjado por la esencia que me constituye, paciencia y amarga ilusión asida en extrema dureza a objetivos arduos trasladándome a la culminación.
De pronto, un día nublado y lluvia estrepitosa alcanzaron en mí el arduo preguntar sobre la importancia de los caminos transitados. ¿Había sido una elección? ¿Disfrutaba cada paso dado en el caminar de la dilatada travesía? Nunca respondí a tales cuestiones, desbordan mi límite.
Intervine del modo idóneo, derrumbé todo mi presente que ya es pasado para reinventar mi camino. En este momento permanezco en espera aguardando la ocasión de elección, entretanto saboreo personas, sonrisas y palabras.
De todas maneras, constantemente zarandea en mí un interrogante: ¿qué esperar cuando estás esperando?

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