25 de junio de 2012

Para que fuera todo, o para que fuera nada.


Permaneció el beso atrapado en mis labios
en la penumbra de aquella noche
causado por el miedo a invadir lo que no me pertenece.

¿Hasta dónde llegarías para obtener respuestas?
Pregunto residiendo en sonrisas
sin palabras,
con tal solo miradas
que abrazan mi nombre.

Me alcanza el escalofrío
de los besos no dados
de tan sólo dedos infinitos
acariciándome la piel
y mi ternura.

Voy perdiéndome
por dentro de los muros
del laberinto
sin fin
ni comienzo:
como un círculo,
una espiral.

Y dime,
¿qué será de nosotras
cuando se acabe el tiempo
de no tener abrazos?
No pretendo solución,
entretanto
voy a inyectarme el recuerdo por las venas.

3 comentarios:

yeste lima dijo...

¿Qué será de nosotras
cuando se acabe el tiempo
de no tener abrazos?
No pretendo solución,
entretanto
voy a inyectarme el recuerdo en las venas.


A todos alguna vez se nos acaba el tiempo de los abrazos, probaré a inyectarme el recuerdo en vena.

Me gusta tu intensidad escribiendo.

Con tu permiso, volveré.
Saludos.

Imaginativa dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con el comentario de yeste lima. Qué intensidad! Precioso escrito.

Un saludo!

M. dijo...

uuuuuuuuf :)
me encantas