9 de abril de 2012


Háblame mientras saboreas mi piel. Las palabras que no se escuchan son las que más se sienten. Besa cada recoveco que se queda sin aliento y sóplale, para que respire. Para que te respire. Róbame el sentimiento atrapado en mi pecho. Cada beso, aliento, minuto que está sin estar. Alégrame los despertares con un abrazo lleno de insomnio, con una sonrisa dormida, con el roce de tu piel sabor café. Huye cada vez que te acerques, que me deleita. Me complace que te vayas bailando entre sonrisas, que cada beso tenga un final, que cada abrazo sea exiguo. Usurparé las miradas insaciables para retenerlas en el recuerdo. Memorizaré cada segundo compartido. Alabaré cada incertidumbre.
Danza en los despertares con la música de las sonrisas, con los abrazos, con el frío, con lo jamás nombrado, con la indecisión, con las miradas dichas sin decir, con el miedo, con la huida y la venida, con el todo y la nada al mismo tiempo. Baila. Baila sin tropiezos y sin límites. Baila hasta que la música se termine o hasta que cambies de canción.

8 de abril de 2012

Aquí y ahora.


Han crecido telarañas en la distancia de las horas. Le he puesto nombre a los días que noto tu ausencia. Susurro en la orilla de la imaginación un “ven” para divisar si el viento me concede el deseo. Me encierro en las murallas de mi mente y observo remotamente el humo que se alza cuando yo misma ardo. Busco en el recuerdo el presente, para ver si vuelve. Las horas y los días entierran la plenitud alcanzada. El tiempo mata el recuerdo. Resurgí de las cenizas en busca de la actividad desorientada. Ando sin vacilar con una entereza envidiable. Me corroe la paciencia de aguardar la ocasión deseada. Bajo mis pies sólo encuentro escombros, entretanto permanezco sedente en el ladrillo más elevado.

2 de abril de 2012

No tengas miedo.

Resurgí de las cenizas
como un ave fénix.
Renazco con cada sonrisa
que me dedicas
agarrando los momentos creados.
Mi mente sonríe
sin motivo aparente
ante cada tentativa.
Pero huyes besándome,
como siempre.

30 de marzo de 2012

Atrévete.

A veces me gustaría que me odiases.

21 de marzo de 2012

He tocado el paraíso pero me lo han robado en un segundo. Dejándome bajo la fría lluvia agarrada a la nostalgia.
¿Y ahora qué?

12 de marzo de 2012

La sola idea de pensar en ello me retuerce de manera asombrosa.
Las sensaciones que me cubren
podrían resumirse en inconexión.

El sabor amargo que degustamos
en el momento exacto
me lleva a repreguntarme
el paradero.

Me cubre una manta
que solo me deja liberar mis pies.
El desencaje me golpea
como a un saco de boxeo.

La ira acumulada se
desencaja por las baldosas.