7 de mayo de 2012

¿A qué pertenecemos?

¿Qué estoy haciendo?
Está oscuro y quiero entrar.
El silencio es fuego.
El dolor es un río
donde una alcanza siempre
a bañarse dos veces
en las mismas orillas.


Me quedé encerrada
en el fanal del tiempo
haciendo de columna,
de brazos,
de barrotes.
El viento muere en mi herida.
¿Habrá que morir voluntariamente,
o esperar a pesar de todo?


No quiero comprenderlo,
intento aceptar la respuesta.
No puedo.
Mi camino se abre como una enredadera
debajo de sus alas.
Todo el mundo tiene derecho a eso:
a imaginarse lo imposible.
Aún quedará de ti el recuerdo translúcido,
la sed,
el hambre,
y el amor perfilado de una noche sin nombre.
Pero sé que me amaste,
que me elegiste.
Que quisiste entregarme una parte completa
de lo que ya no eras.
Una nueva forma de amor,
de amar,
de no ser nada.
Pero no he renunciado ni al amor ni a la herida.

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