Vomito las entrañas,
tropiezo con la respuesta que merece
la persona que jamás se fue aunque se estuviese yendo.
Vomito mi ser más oculto y desagradable
sin desprecio, con textura
alargando la extremidad que ya ni sé si existe.
Vomito el recuerdo, el pasado,
su existencia y la mía
mientras navego por la lluvia de mis lágrimas
husmeando la oportunidad perdida.
Vomito mi caótica vida
buscando y rebuscando
lo que jamás encontraré
porque no sé ni qué forma tiene.
Vomito todo mi conjunto
y qué asco.