13 de julio de 2013

Sólo tengo el grito

Sueño para entender las cosas
la memoria es complicada, como los laberintos,
se pierde desde su misma sombra.
Ahora es cuando empiezo a recobrar la herida:
tu ausencia.
Todo lo que es no ha empezado nunca.
Aquella breve tormenta, demasiado efímera
era la señal de que imperceptiblemente algo había cambiado.
La vida me porta a un burdel:
siempre eligiendo.
Cierro los ojos para guardar el instante.
Pero eso fue otro espacio,
un espacio perdido en la memoria
(ubicado en el corazón)
No estoy suelta del todo
porque estoy en unión con todo,
además la persona es todo.
Sé que me elegiste.
Odio y amo.
Kilómetros de arena,
sobre la arena extienden los rescoldos del fuego.
Las cenizas exhiben el dolor,
la mayor pérdida que muere dentro.
“El silencio se propaga,
el silencio es fuego”.

12 de mayo de 2013


Todo acaba en ruina:
los días compartidos
el quemazón de las palabras sin decirse,
el tiempo que nos mata.
Los días pasan como paréntesis,
convirtiéndose en domingos absurdos
bebiendo la vida en una copa
mientras arde mi nombre.
Nunca hay una sola causa, ni consecuencia
las cosas no valen por el tiempo que duran,
sino por las huellas que dejan.
El teatro de la mente.
El burdel del subconsciente.
Sólo aquello que no existe no puede morir.

28 de abril de 2013


Ultima el mes de abril junto al ciclo constituido
alzado con complicidad, aliento e inmediación.
Desde el origen evocan el funesto final pertinente: nada es eterno
ni siquiera los males o el cuerpo que invadimos,
no obstante las capacidades mentales permiten pretender lo contrario,
incluso al comprender su embuste
bregamos por existir lo máximo en lo suculento.
Para poner fin a las personas siempre es temprano,
me aliento al comprender que la vida es un hostal
y resistimos para morar en los máximos lechos dispuestos.

Me tranquiliza atesorar la preciada confianza,
el amor puro,
el abrazo sin medidas,
el dolor compartido.
Mas me espanta la presencia del compromiso,
ser un ser interrumpido,
sin nombre,
ni aprehensión.


Desde aquí, anteponiendo el evento,
eternamente agradecida.

12 de abril de 2013


Cada uno de nuestros movimientos
nos evita el morir
mientras sentimos el vacío indefinible,
la soledad,
haciendo y diciendo lo que no sentimos,
ni deseamos.
La confusión vuela de un lado a otro
como un camino recto sin torceduras,
como un libro que sugiere una respuesta posible,
sin saber que lo importante es tener
la pregunta adecuada.
Qué difícil escalar interrogantes,
asumir que a veces hay que perder para ganar.
Ahora espero verte aparecer saliendo de la noche,
recordando cómo necesita la piel de la caricia
mientras voceas:
“querer es sufrir y
como vivir es querer
toda vida es dolor”

29 de marzo de 2013

Mi rival resultó ser parte de mí,
llegó a comprenderme, a sentir la estabilidad del hogar,
pero aúllan
y aparecen sensaciones contrariadas,
experiencias injustificadas,
miradas perdidas,
situaciones aprovechadas,
quizá la búsqueda de su propio beneficio
a través de mi carne.
Intento traducir el asombro,
aceptar la respuesta.
No puedo.
No quiero comprenderlo.
Parezco estar ante mi adversario,
lo miro, cuento la distancia, doy un salto.
¿Puede resultar comprensible?
Acaso, ¿has muerto al que eras antes?
Al principio fue un darse cuenta,
luego vino la pena
y la sensación de vivir la distancia.

Formamos una montaña frente a otra,
llevamos el mismo peso.
Su expresión me recordó
al hecho de ser una hormiga
a la que pueden arrancar las patas,
cortar o pisotear la cabeza
quedando impune.
Somos seres por fuera
más que por encima o por debajo
del ser.
Igual que un gato mira,
con el pelo erizado,
despacio, a veces dulce,
a veces sinuoso
como si
tuviera que esconderse
tras alguna esquina.
Tus ojos
que ya no sé de qué color
me deslumbran por la casa.
La distancia que tiendes
nos aproxima
y nos aísla.

Lo trato de comprender a través
del filósofo griego: “el hombre que siente mucho, habla poco.”
Aprendiendo a no encontrarnos,
a no mirar a los ojos,
a ni siquiera responder
por lo que será de nosotros.
Pero no lo pretendo,
intento desaprender lo definitivo,
procuro descreer lo evidente.
Soy siempre lo que entrego,
las palabras que digo y las que nunca digo.
Tal vez esta constancia
sea lealtad a otra silueta,
pero una vez apartados
de nuestro primer esbozo
no habrá otro bosquejo,
nos hemos salido del papel
con titubeantes improvisaciones.

Confío en que no es nada, nada
algo sin trascendencia,
nada.
Una leve dificultad,
un problema de angostura.

24 de marzo de 2013


Ya no toco su vida, su soledad, su frente,
yo no soy en su noche más que un lago, una copa,
un profundo sueño,
en que puedes ver aun cerrados los ojos
la oscuridad,
el anticipo de la muerte,
un día frío, el que espera
y llega y se entrega a la noche, a una boca,
al olvido total que lo ciega.
Ser cuerpos tendidos, concretos,
sometidos, felices, dorados, anudados,
olvidando la sombra detenida.
Entré en sus brazos
entre mis brazos
entre las sábanas
entre la noche
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.
No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni quién fuiste, ni qué fui para ti.
Tal vez no fue vivir este estar silenciosa
y este terco sentir debajo de su sonrisa.
Quizá debí quedarme en los amores quietos
en vez de buscar el evadido, el despojado,
el ser puro.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte, no me verás morir.