18 de marzo de 2014

Hoy nombro la vida con los dedos,
la que me venció en el camino
de vuelta a casa,
la que ahora resurge.
La conciencia es tan sabia que
para no hacerse daño
aúlla y susurra a partes iguales
exigiendo su usanza
para notar la consecuencia en el cuerpo,
pero él no quiere,
¡dice que es una tirana!

Hay que respetarlo para no dejar de sentir
la moderación es buena forma,
por eso jugamos a que una ataca
y la otra tiene que retroceder,
en este caso le ha tocado al cuerpo,
¿quién será el próximo?

4 de marzo de 2014

Hay amaneceres que retornan
como aquellas pesadillas
donde aparecía la fugacidad y la vida muerta.
Se desviste la levedad del ser,
la inestabilidad de la razón,
la insignificancia,
los pasos no dados por miedo a perder lo ya recorrido.
Siempre creyendo que tienen más poder de lo que realmente gozan.
Qué necedad pensar que un alma
puede hacer tanto daño como un cuerpo.
¿O era al revés?
ya ni recuerdo.

La locura es toda ruptura con la humanidad
y hoy me siento viva
de estar deshumanizada,
de no recordar ni lo que debería,
de ser un despojo expulsado y magullado
ilusionado con cada inmundicia:
porque la vida es metáfora
y nadie nos lo cuenta.

Hoy la sangre recorre
ahorcándome por dentro,
haciéndome aullar como una loba
cuando se ha comido a sus retoños.
Hoy renazco y muero
mientras recuerdo e imagino
y tomo constancia del devenir,
de la cruda existencia del pasar del tiempo
que nos portea como un ciclón
en dirección a la oquedad.
Solo que algunas decidimos arrojarnos antes
de que nos carcoman las polillas.

25 de febrero de 2014

Estás en el edén, salta al vacío más humano,
Hades nos espera en su inframundo.
¿Vienes?

30 de enero de 2014

La vida es una espiral que siempre recorro descalza.
No encaja y encaja
en vidas que son espirales
y encajan y desencajan.
La vida es esa caja escondida
bajo la cama
entre libros desorientados y
sonrisas empolvadas.
Pero se presenta un día,
abres la caja,
descubres la totalidad,
la usanza,
el eterno cuestionamiento;
y una vez acariciada la cicatriz,
acabado el juego
vuelves a la misma caja
y al primer verso:
la vida es una espiral que siempre recorro descalza.

22 de enero de 2014

Vomito las entrañas,
tropiezo con la respuesta que merece
la persona que jamás se fue aunque se estuviese yendo.
Vomito mi ser más oculto y desagradable
sin desprecio, con textura
alargando la extremidad que ya ni sé si existe.
Vomito el recuerdo, el pasado,
su existencia y la mía
mientras navego por la lluvia de mis lágrimas
husmeando la oportunidad perdida.
Vomito mi caótica vida
buscando y rebuscando
lo que jamás encontraré
porque no sé ni qué forma tiene.
Vomito todo mi conjunto
y qué asco.

14 de enero de 2014

Me olvido del mundo
y el mundo se olvida de mí.