Vomito las entrañas,
tropiezo con la respuesta que merece
la persona que jamás se fue aunque se estuviese yendo.
Vomito mi ser más oculto y desagradable
sin desprecio, con textura
alargando la extremidad que ya ni sé si existe.
Vomito el recuerdo, el pasado,
su existencia y la mía
mientras navego por la lluvia de mis lágrimas
husmeando la oportunidad perdida.
Vomito mi caótica vida
buscando y rebuscando
lo que jamás encontraré
porque no sé ni qué forma tiene.
Vomito todo mi conjunto
y qué asco.
22 de enero de 2014
14 de enero de 2014
29 de diciembre de 2013
17 de diciembre de 2013
11 de diciembre de 2013
Regreso
al punto de partida
donde
siempre he mantenido
la
cordura y la demencia.
Retorno
al lugar
donde
me siento herida y querida
a
partes iguales.
Vuelvo
al olvido,
al
dolor de la sinrazón,
a la razón
sin dolor.
Ahora
encuentro lo que busco,
aun sin
pretenderlo
me
encuentra el tiempo allá donde voy.
Procuro
no mirar el reloj,
refrescar
con júbilo el tiempo pasado,
el que
ya no puede revestirme.
Soy
otra y el tiempo es otro,
qué
distinto es todo
y sin
embargo sigo siendo igual.
Ya nada
me posee,
espero
sin recompensa
mientras
me mantengo cerca y lejos
de todo
y de
todos
siendo
culpable e inocente.
No
escondo la desesperación,
manifiesto
la espera de la muerte:
la
vida.
Admiro
las cosas inútiles
la
amistad, el candoroso amor, la familia.
También
las innecesarias
palabras,
rostros, amaneceres.
Entretanto
vivo un año más
avivando
el corazón
sin
morir en el intento,
apurando
el caudal de sangre
que atrinchera
a la vida.
Recuerdo:
nadie
conoce a nadie.
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