7 de octubre de 2012


Quizá la cobardía, o el eterno miedo de equivocarse
es lo que lleva a anclar el barco en las aguas de lo conocido.
Pero eso equivale a mantenerse con vida y no vivir,
las aguas de lo desconocido aseguran la calma que pretendemos
arañando los miedos y prejuicios que siempre nos limitan.

¿Cuánto miedo eres capaz de retener con tan sólo dos manos?
¿Tienes miedo de no funcionar? ¿de perder(nos)?
Sí, el miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento,
pero ninguna persona es capaz de escoger sin miedo.

5 de octubre de 2012


Invade los lugares que tú me desocupas,
estalla en las esquinas por donde me has querido,
revienta en las alcobas por donde me has arañado
y forma los senderos
por donde multiplicas tu soledad sin fondo.

21 de septiembre de 2012


En el momento que desaparezco realizas lo que debes hacer, si me muestro se te derrumba todo el deber y emerge el querer. ¿Es eso a lo que juegas? ¿A deber? ¿A querer? ¿A deber queriendo? ¿A querer debiendo? No sé si es posible anexarlos. De todas formas, si los escucho en el mismo enunciado me perturba el inconsciente.

Constantemente hablamos en silencio. Intuimos que se presentará el momento de comunicarnos sin ellos, pero nos espanta la derrota. Todos somos perdedores. Nos alcanzará el final de la partida y tememos el golpe de la ola. Perderemos, estoy segura, pero recuerda que lo único que se posee es aquello que no podemos perder en un naufragio.

A ti, ¿te estremece la marea?

16 de septiembre de 2012


Hoy he aprendido a no confiar en la esperanza, sólo acarrea desilusión y lágrimas. He cuestionado todo a lo que me adiciono y me he paralizado. ¿Debería derribar aquello a lo que perteneces?, o, por el contrario, ¿debería mantenerlo intacto asesinando, únicamente, la esperanza? ¿Aparezco o desaparezco? ¿Con esperanza o sin ella? ¿Me refugio en tu abrazo aun intuyendo la no correspondencia? ¿Me lanzo, por última vez, a la piscina sin ni siquiera saber si hay piscina?

(Presiento la derrota.)

4 de septiembre de 2012


Las ratas incordian a las ratas
en esta cloaca que llaman vida.
Salir del albañal es sólo un engaño,
es nuestro destino vivir entre ratas.

Eres una nada a sí misma abrazada
atrapando la costumbre de matar en la mano
a aquellas ratas acorraladas en tu entorno.

El tiempo, dirá quién soy yo.

28 de agosto de 2012


Todo está construido sobre el autoengaño,
casi siempre la locura levanta su ala
y me abrasa hasta lo imposible.
Ahora aparecen nuevas posibilidades de trasbordo,
de pérdida.
No obstante volveré a caer constantemente en el error:
aceptar que aún sigo viva,
creer sin engañarme.