Quizá la cobardía, o el eterno miedo de equivocarse
es lo que lleva a anclar el barco en las aguas de lo
conocido.
Pero eso equivale a mantenerse con vida y no vivir,
las aguas de lo desconocido aseguran la calma que
pretendemos
arañando los miedos y prejuicios que siempre nos limitan.
¿Cuánto miedo eres capaz de retener con tan sólo dos
manos?
¿Tienes miedo de no funcionar? ¿de perder(nos)?
Sí, el miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento,
pero ninguna persona es capaz de escoger sin miedo.